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No tiene moraleja, no la busques

Ahora mismo estoy escuchando “Every breath you take” de The Police.

Aproximadamente llevo 5 cafés. Y un cansancio en aumento pero soportable.

Vuelves la vista atrás.

Imagina que llevas días con más tiempo en vagones y sillones de avión que en la tierra.

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Te ves en un aeropuerto, anotando cosas en tu moleskine e iPad y ves delante una chica poniendo “morritos”, haciéndose varias selfies.

Un chico trajeado, en una lucha con la corbata esperando un avión.

Una pareja haciéndose carantoñas y mil fotos.

La fauna agradable de un sitio donde unos estamos por obligación. Otros por diversión. Otros por la sensación.

Llama una voz a los pasajeros del vuelo XXXX y te levantas arrastrando los pies, resoplas, tiras el vaso de tu café rápido en la basura y te arrastras a un asiento donde te toca ventana. En un rato estarás en las nubes y en otro en una nueva ciudad.

Pasas del tiempo fresco al aire frío, a las 12 a las 11, pasas de estar en zona de confort a zona de búsqueda.

Te pones los cascos y pones a todo volumen “Fuego cruzado” de Sidecars, caminas hasta un letrero con tu nombre, te llevan a un coche de color negro, te sientas en el asiento, tomas tus “drogas” (pastillas) y miras por la ventana: edificios, paisaje, gente, mundo extraño.

Bajas del coche y ves un portal tan ostentoso que tu primer impulso es ver tus zapatillas y sonreír, siempre tu estilo y muchas veces gente elegante chocando con tu estilo.

Pasas una puerta, un “control”, subes en un ascensor demasiado grande, guardas los cascos, sacas tu sonrisa más falsa y entras en una marea de mesas, trajes de mujer y hombres, elegancia y tú ahí con tu chupa y zapatillas pero con camisa, clase en el límite de lo correcto.

Sale un hombre que te dobla la edad, te da la mano y sonríe, no te mira, pero su secretaría te mira y tú dedicas esa sonrisa de “soy así amiga, soy así”.

Entras en una sala llena de gente, bueno vale… 10 personas, te presentas, te dan un café con un poco de leche que has demandado previamente, te explican miles de cosas y demandan una más, soy la más joven y la única mujer, siempre choca, pero siempre tengo mi mejor sonrisa y mi trabajo preparado.

Tras presentaciones, diálogos, debates… saco mi MacBook, lo enchufo y muestro mi presentación, lenguaje coloquial a gente demasiado trajeada, pero conectas, te entienden, se ríen, sonríen, se emocionan, estás en el mismo escalón y tienes lo que buscas en una presentación de 1 minuto y 50 segundos.

Terminas, sonríen, te dicen miles de cosas, anotas, anotan, anotamos, debatimos y un “enhorabuena eres lo que buscamos”, te dan un contrato, haces las fotos, las mandas, te dicen que todo ok entonces firmas, lo cierras, lo cierran.

Te vas con el señor mayor comentando cosas de la actualidad, una tarjeta suya que pongo en el bolsillo de atrás del vaquero, salgo a la calle y le digo al del coche que quedamos aquí en dos horas.

Te pones los cascos y pones Let it go” de James Bay. Te pones las gafas, caminas por las calles cercanas y pones en Google Maps dos cosas y vas andando, haces dos fotos (no da para más), paseas, te paras en un Starbucks “café para llevar: café americano con un poco de leche fría” y sigues caminando, viendo cosas, observando…

Pasa el tiempo, subes al coche y llegas a la terminal.

Entras y pides “una ensalada caesar y un té con limón”, comes leyendo el último libro que te pasaron al Kindle.

Sigues leyendo y suena una voz, tu vuelo sale, vas a una cola de gente emocionada, cansada, gente con fotos, gente seria… gente, tus compañeros de vuelo.

Modo avión, un poco de Rebeca Jiménez y subes, te acomodas, sacas el iPad redactas emails que mandarás al llegar, lees un poco, juegas… es la hora.

Todos bajan y tú la última, te despides de las azafatas, cruzas el pasillo, te pones los cascos, AC/DC exactamente “Walk all over you”.

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Contestas Telegram, WhatsApp, mandas esos emails, te metes en un taxi, llegas a casa, te tiras en el sofá, miras el horizonte.

Fue un buen día, mi cuerpo cansado y ojeras igual discrepan.

No eres mejor que nadie, no haces nada extraordinario, solo buscas un destino, llegar a fin de mes cada mes luchando cada cliente, solo buscas crecer laboralmente con tu socio.

No eres nadie especial, solo te cansas y sonríes porque haces lo que amas. Te mola esto, te mola lograr cosas, nadie especial pero que hace especial lo que hace.

Te tiras en el sofá cierras los ojos y mañana… Mañana queda trabajar y seguir pensando en luchar.

Y no somos nada especiales, ni este texto cambiará tu vida, pero a veces las apariencias…engañan. No todos decimos todo lo que hacemos y a veces solo mostramos la parte de nuestra vida que nos gusta enseñar, siempre hay que saber que enseñar, que ocultar o que no mostrar. Nada tiene moraleja, no la busques.

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