Samyang 14mm f/2.8
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La perspectiva

Estoy especializada en periodismo internacional y periodismo electrónico, son las dos vertientes que siempre me han tentado y que siempre he querido estudiar.
Pero los caminos profesionales te llevan por muchos lados y el mío me llevó a la tecnología.
Tanto en periodismo tecnológico, en startups, en eventos… Muchos años he estado creando startups y alcanzando objetivos, fracasando, logrando, abandonando, luchando y mil cosas terminando en “ando” que son más verdad que otra cosa
He dado charlas, he asesorado y…
lo dejé, me fui.
Es decir, me informo de tecnología y me encanta, pero dejé ese “mundo” de escribir, de estar, de crear ahí…
Llegó un momento en que no me llenaba, que ese mundo ya no era para mí o yo no era para él, ya no lo sé.
Y me tomé unos meses para pensar donde ir, me enfoqué, me perdí y hasta me encontré.
Y me centré en el periodismo humano, en la literatura y en periodismo internacional. Volví a los orígenes de lo que me movió a ser periodista un día.
Formé parte de cosas que había dejado en “stand by” y me sentí plena, como hace tiempo no me sentía.
Monté una empresa nueva, claro, pero de publicidad y comunicación, donde nos centraremos en crear y en ayudar a comunicar.
Volví a buscar mis viejas botas para patear ciudades, países y hacer fotos, muchas fotos y contar, que es lo que me gusta: contar.
Una agencia que te avala, tu nombre bajo ese escudo, tu historia en los ojos de miles personas, tu corazón vibrando con cada historia y sufriendo y yo volviendo a empezar en un campo que no me era ignoto, me era novedoso.
Nunca he tenido miedo a los cambios ni a los retos, ni he tenido miedo de viajar a cualquier lugar o de hacer lo que sentía siendo impetuosa.

Siempre he caminado por donde mi pasión me movía y si esa pasión o energía se perdía la he buscado hasta hallarla.
Igual vuelvo a lo que dejé, igual me quedo donde estoy o igual me mantengo pero innovo en otros lados.
Por ahora sé que un día dejé todo lo que sabia, lo que tenía para empezar de nuevo, para sentir y vibrar en lo que me mueve.
No me fue mal, no me va mal, unos lo llamaran suerte, yo constancia y trabajo duro, otros dirán que vendo demasiadas palabras y yo que cuento escribiendo porque lo mío es escribir y contar.
Pero lo que me importa es dormir sintiéndome plena y levantarme con energía para seguir creando, y lo demás son variantes.
Y si, dentro de poco (seguramente) haré otro gran cambio laboral, lo afronto como un reto que puedo alcanzar y al alcanzarlo decidiré si dar el paso al 100% o no. Pero es un reto más, la opción esta, me resulta atractiva y creo que alcanzarla será positivo.
Por eso no hay que tener miedo a dejar atrás lo que no te llena, hay miedo siempre y tal vez incertidumbre pero si algo no te llena, no vibras con ello, déjalo sin miedo, prueba algo que te llene
Rétate, prueba y hazlo.
No será fácil, que no te lo vendan así: meses duros, cosas por explorar, dudas, mucho trabajo pero al final “fluye”.
Todo lo que merece la pena empieza con un poco de miedo y un poco de dificultad.
Y los beneficios pueden darte mucho, pero no temas si en ese nuevo camino está mal volver al viejo porque tienes estabilidad o te gusta.
No temas, a veces alejarte de lo conocido para ver que lo conocido era lo tuyo viene bien, es decir: alejarte, ver nuevos paisajes pero ver que prefieres el tuyo. Hay que ser valiente para probar. Y puedes probar y volver.
Porque en esto de probar hay dos opciones: probar y volver, probar y ver qué es lo tuyo y quedarte.
Yo un día lo dejé y me reinventé porque creo que era lo adecuado para volver a encontrarme.

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